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Cómo crear melodías: siete métodos cuando faltan ideas

18 jul
2 min de lectura

Una melodía se recuerda por las alturas, pero también por el ritmo, las duraciones, los silencios y las repeticiones. Crear y transformar un material corto suele ser más fácil que buscar cada nota por separado.

1|Crear primero el ritmo

Con una sola altura, inventa dos compases de un ritmo que apetezca cantar. Sin pensar en intervalos, puedes centrarte en el flujo de las palabras y el groove.

2|Empezar con notas del acorde

Situar la fundamental, la tercera o la quinta en tiempos fuertes aporta estabilidad. En tiempos débiles, puedes conectarlas con notas vecinas de la escala.

3|Repetir un motivo corto

Crea una figura de dos a cuatro notas y cambia su altura manteniendo el ritmo, modifica solo el final o invierte su dirección. No hace falta inventar una frase nueva en cada compás.

4|Reducir el registro

Al principio, limita la extensión a unas cinco notas. Pasar de una estrofa estrecha a notas más agudas en el estribillo crea un desarrollo natural.

5|Añadir silencios

Demasiadas notas hacen que la melodía sea difícil de recordar y cantar. Deja espacio para respirar después de las frases y para escuchar el acompañamiento.

6|Reservar la nota más aguda para un punto

Colocarla en una palabra importante del estribillo o en un tiempo fuerte aclara el punto culminante. Mantener notas agudas desde el principio reduce el margen de desarrollo.

7|Grabar y escuchar como oyente

No te guíes solo por el aspecto del teclado. Tararea y grábate con el móvil. Los fragmentos que recuerdes al día siguiente son buenos candidatos para un motivo.

Si no encuentras una melodía, prueba otro tempo, escribe solo el ritmo o añade silencios antes de complicar los acordes. Prioriza terminar ocho compases cortos frente a buscar la perfección.

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