Cómo crear melodías: siete métodos cuando faltan ideas
Una melodía se recuerda por las alturas, pero también por el ritmo, las duraciones, los silencios y las repeticiones. Crear y transformar un material corto suele ser más fácil que buscar cada nota por separado.
1|Crear primero el ritmo
Con una sola altura, inventa dos compases de un ritmo que apetezca cantar. Sin pensar en intervalos, puedes centrarte en el flujo de las palabras y el groove.
2|Empezar con notas del acorde
Situar la fundamental, la tercera o la quinta en tiempos fuertes aporta estabilidad. En tiempos débiles, puedes conectarlas con notas vecinas de la escala.
3|Repetir un motivo corto
Crea una figura de dos a cuatro notas y cambia su altura manteniendo el ritmo, modifica solo el final o invierte su dirección. No hace falta inventar una frase nueva en cada compás.
4|Reducir el registro
Al principio, limita la extensión a unas cinco notas. Pasar de una estrofa estrecha a notas más agudas en el estribillo crea un desarrollo natural.
5|Añadir silencios
Demasiadas notas hacen que la melodía sea difícil de recordar y cantar. Deja espacio para respirar después de las frases y para escuchar el acompañamiento.
6|Reservar la nota más aguda para un punto
Colocarla en una palabra importante del estribillo o en un tiempo fuerte aclara el punto culminante. Mantener notas agudas desde el principio reduce el margen de desarrollo.
7|Grabar y escuchar como oyente
No te guíes solo por el aspecto del teclado. Tararea y grábate con el móvil. Los fragmentos que recuerdes al día siguiente son buenos candidatos para un motivo.
Si no encuentras una melodía, prueba otro tempo, escribe solo el ritmo o añade silencios antes de complicar los acordes. Prioriza terminar ocho compases cortos frente a buscar la perfección.
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