Cómo crear progresiones de acordes: un desarrollo natural en cuatro compases
Una progresión ordena acordes en el tiempo. Pensar en estabilidad, movimiento, tensión y resolución suele dar un resultado más natural que usar muchos acordes complicados.
1|Elegir la tonalidad
Do mayor permite comprobarlo todo con teclas blancas. Los acordes fáciles de usar son C, Dm, Em, F, G y Am.
2|Decidir el principio y el final
Empezar en C y regresar a C aporta estabilidad. No es obligatorio, pero ayuda al principio a reconocer el centro tonal de oído.
3|Colocar movimiento y tensión en medio
Con F o Dm en el segundo compás y G en el tercero, obtienes C→F→G→C. Escucha la resolución al volver de G a C.
4|Empezar con un acorde por compás
Pon cuatro acordes en cuatro compases y escúchalos despacio. Después, prueba dos acordes por compás o mantén uno durante dos compases para variar el ritmo armónico.
5|Comprobar las notas del bajo
Tocar solo las fundamentales en el grave aclara la dirección de la progresión. Si hay saltos amplios, las inversiones o notas de paso pueden suavizarlos.
6|Conservar notas comunes
Si dos acordes consecutivos comparten una nota, mantenerla a la misma altura suaviza la unión. No es necesario mover mucho todas las notas en cada cambio.
7|Cuando choca con la melodía
Comprueba si las notas melódicas de los tiempos fuertes pertenecen al acorde. Otras notas pueden funcionar como notas de paso, pero escucha con cuidado las que se mantienen mucho tiempo.
Aprender progresiones conocidas es útil. El tempo, el ritmo, la melodía, el timbre y la estructura pueden convertir una misma progresión en otra canción. Termina cuatro compases, repítelos y modifica un detalle cada vez.
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